christams tree

Hay sol, hace calor, parece primavera. Lo único que recuerda que somos en Navidad son los niños que entran en las tiendas con los gorros rojos jugando y cantando canciones. No veía tocar el triángulo desde que iba a la escuela primaria.
Tomo el coche y paro en la playa viendo algunos voluntarios que componen un árbol con los chalecos salvavidas abandonados en la playa.
Sigo y un poco más adelante otro desembarque. Treinta personas. Será el mar tan calmo, el hermoso día. Hay más paz de la habitual .Tengo en el coche una caja de botellas de agua, Simona me ayuda y las distribuimos.

Voy al puerto por un recado y llega la Guardia Costera remolcando un bote fiable vacío y con treinta personas a bordo. Otro caso de motor roto o que se quedó sin combustible.

Me dirijo al campo PIKPA, el ambiente es relajado, nunca se deja de trabajar, pero hoy todo es más lento. Recibo una llamada, sirven zapatos para el campo de Moria. Cargamos los zapatos y Bruce se va a entregarlos.

Hay sol, hace calor, parece primavera. Lo único que recuerda que somos en Navidad son los niños que entran en las tiendas con los gorros rojos jugando y cantando canciones. No veía tocar el triángulo desde que iba a la escuela primaria.
Tomo el coche y paro en la playa viendo algunos voluntarios que componen un árbol con los chalecos salvavidas abandonados en la playa.
Sigo y un poco más adelante otro desembarque. Treinta personas. Será el mar tan calmo, el hermoso día. Hay más paz de la habitual .Tengo en el coche una caja de botellas de agua, Simona me ayuda y las distribuimos.

Voy al puerto por un recado y llega la Guardia Costera remolcando un bote fiable vacío y con treinta personas a bordo. Otro caso de motor roto o que se quedó sin combustible.

Me dirijo al campo PIKPA, el ambiente es relajado, nunca se deja de trabajar, pero hoy todo es más lento. Recibo una llamada, sirven zapatos para el campo de Moria. Cargamos los zapatos y Bruce se va a entregarlos.

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Ayudo en cocina preparando el almuerzo para los voluntarios, los invitados del PIKPA y el catering diario que hay que preparar para el campo de refugiados de Moria. 800 comidas al día, todos los días. Otra llamada llega, hace falta ropas en el campo Sakala Skamine. Preparamos las cajas y justo después entregamos a 5 voluntarios que hicieron una hora y media en coche para llegar a recogerlas.
A las 5 ya anochece y finalmente nos sentamos para nuestra cena de Navidad. Hay, literalmente, la mitad del mundo en la mesa.

Estoy cansada, me voy a casa a dormir un par de horas.
Voy a la fiesta de Navidad de los voluntarios PIKPA, una atmósfera bonita pero es difícil pasárselo bien de verdad.
23.30 saludo a todos para irme al campamento de refugiados de Moria, hoy tengo mi turno de distribución de ropas de noche. Desde la medianoche hasta las 8. Se pasan más o menos 200 personas. Están todas mojadas y me pregunto porqué, el mar está tan tranquilo que parece un lago. Me voy a mi casa y el mar ha cambiado. Probablemente durante sus travesía.

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